Las dos notas anteriores (parte 1 y parte 2) se referían exclusivamente a Kalávrita, en esta tercera parte el tema es el hermoso tren de trocha angosta que llega hasta allí.
Desde Atenas, en tren, en alrededor de dos horas se llega a Diakoptó, se encuentra a medio camino entre el istmo de Corinto y Patras. Desde esta estación sale el Odondotós (Dentado), el tren que atravesando toda la garganta de Bouraiko une Diakoptó, en la costa, con Kalávrita, en lo alto de la montaña.
La construcción de esta línea fue decidida bajo el mandato de Jarilaos Trikoupis, y fue llevada a cabo por una compañía francesa con colaboración de técnicos italianos, que habían adquirido notable experiencia en proyectos similares en los Alpes. La obra fue terminada en 1895 y la inauguración se hizo al año siguiente. La primera máquina era a vapor y en cada estación había torres de agua para reabastecimiento.
Con un ancho de vía de 0,75 metro es el más angosto de toda Europa, donde abundan los trenes pintorescos.
Hoy en día, el tren consta de sólo dos vagones, con una máquina diesel entre ellos. El trayecto comienza en la estación de Diakoptó y se va alejando de la ciudad y del mar, penetrando en la montaña, atravesándola incluso, en varios túneles. El viaje sigue, entre la vegetación salvaje, cascadas, atravesando montañas y túneles; y llega a su primera y única estación intermedia, Zajlorou, desde donde se puede llegar a pie hasta el monasterio Mega Spileo.
A partir de aquí la zona es más abierta, acaso menos impactante. Y al llegar a Kalávrita ya lo hace en un área más descubierta, plana y con menos vegetación.
Una nota aparte merecería la parada en la estación intermedia y la caminata hasta el imponente monasterio Mega Spileo... ya llegará.